miércoles, 4 de junio de 2014

Otro paso camino a la Justicia


La jueza argentina recorrió el Archivo Histórico Nacional español y tomó declaraciones testimoniales en la causa que investiga los crímenes de Francisco Franco. Se espera un pedido para la exhumación de fosas comunes y el cotejo de ADN.

 
Por Adrián Pérez

La Justicia argentina abrió un hilo de esperanza para las víctimas del franquismo en su paso por España. El abogado Máximo Castex acompañó a la jueza María Romilda Servini de Cubría para recoger testimonios de los familiares. En diálogo con Página/12, Castex hizo un balance de la visita, que incluyó un recorrido con la magistrada por el Archivo Histórico Nacional. “El archivo puede entregar, mediante exhorto, todas las fichas que se soliciten de detenciones policiales”, aseguró el abogado, anticipando la posibilidad de más imputaciones. A partir de esas declaraciones, queda por resolver el pedido de algunas víctimas para que se exhumen fosas comunes donde se encuentran enterrados sus parientes y realizar análisis de ADN. Se espera que la jueza concrete una nueva tanda de videoconferencias, a partir del 20 de junio, con quince nuevos declarantes. Castex y la plataforma argentina contra los crímenes del franquismo brindarán hoy una conferencia de prensa, a partir de las 11, en la Asociación de Abogados porteños, Uruguay 485.
Servini de Cubría también se trasladó a Marchena, Andalucía, donde conversó con Antonia Parra sobre el fusilamiento de su padre, un jornalero que trabajaba en un cortijo. Según los testimonios de la mujer, los restos de Antonio están enterrados en una fosa del cementerio de esa ciudad andaluza. Ramiro González, fiscal reemplazante de Federico Delgado al frente de la causa que tramita en Comodoro Py, se incorporó a la comitiva judicial en el pueblo sevillano. “Tanto de mi parte como del fiscal, las preguntas que les hicimos a los testigos tendieron a lograr la identificación de las fosas para saber si solicitaban la exhumación de los restos de sus seres queridos, de acuerdo con su propia voluntad”, apuntó el abogado que integra la querella argentina, la única que se tramita en el mundo por los crímenes de Francisco Franco.
Tanto Antonia Parra como los demás declarantes solicitaron la exhumación de las fosas y autorizaron la realización de estudios de ADN para cotejarlos con restos de sus familiares, que puedan encontrarse en el futuro, para luego analizarlos con sus propias muestras de ADN. Es el caso de otro testigo que declaró en el Juzgado número 3 de Carmona, también de Andalucía: Francisco Ramírez Nodal brindó testimonio por el asesinato de su abuelo, Francisco de Paula Nodal Avila; su padre, Antonio Nodal Pulido; y dos primos paternos, Antonio y Juan González Pulido. “Ante una pregunta mía respecto de la exhumación, el testigo solicitó de viva voz que se ordene esa medida para su abuelo, que está enterrado en el cementerio de Mairena –afirmó Castex–. Lo mismo respondió sobre la autorización a hacerse la prueba de ADN.”
Francisco Marín Cabello (91 años) contó su historia en el Juzgado número 9 de Sevilla. Allí denunció el fusilamiento de Manuel Marín, su padre, solicitó la exhumación de sus restos y el cotejo de ADN. La jueza y el fiscal se reunieron con las autoridades del Ayuntamiento de Andalucía y recibieron documentación, proyectos de una ley de memoria histórica y mapas sobre la ubicación de fosas en esa región. Estaba prevista una inspección ocular al cementerio de San Rafael, en Málaga, pero no pudo realizarse porque el juzgado malagueño informó que a pesar de haber recibido el exhorto con tres días de anticipación a la llegada de la magistrada, el propio juzgado va a llevar a cabo la medida el 18 de junio. “Estaban demostrando que no tenían voluntad de concretar la exhumación. Obviamente, eran la jueza y el fiscal, por sus propios medios, los únicos que podían hacer la inspección. Esto no puede ser suplido por un informe hecho días después por el juzgado”, advirtió Castex.
Las últimas personas en testimoniar el jueves de la semana pasada en Madrid fueron Teresa Alvarez Alonso (93 años) y Faustina Romeral Cervantes. El abogado argentino destacó que esos testimonios fueron filmados, grabados y se tomaron en la propia Audiencia Nacional por el juez Fernando Andreu. Alvarez Alonso es hermana, hija y nieta de represaliados. Antes de ser detenido, su padre les pidió a sus captores que le repitieran, porque no escuchaba bien, qué los había llevado hasta su casa. Los represores le respondieron incrustándole la varilla de un paraguas en el oído, dejándolo sordo para siempre.

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