martes, 19 de abril de 2016

13 TV, la gran manipulación.

Domingo noche. Zapeando después de cenar: Otegui y Puigdemont, en la Sexta; Antena 3, un bodrio de película; de Telecinco  o la Primera no hablemos; en la Cuatro un grupo de mocitas que se quieren meter a monja (Quiero ser monja). ¡Menudo mojón! Así que continúo marcando, casi compulsivamente la botonera de mi mando a distancia, hasta que recalo en 13TV, la cadena que pagan los curas con el dinero que le regala el Estado. ¡Leches!, después de varios minutos quedo asombrado. Tertulianos de izquierda, o lo que parece ser de izquierda, totalmente de acuerdo con el centro dererecha (centro derecha no son, pero ellos se lo creen). ¿El debate?, ¿donde está el debate? No existe, no hay. El programa La Marimorena, presentado por el extremocentrista, Carlos  Cuesta (el lanzador de bolígrafos), ha elegido selectivamente a sus colaboradores. En fin esto es lo que hay y uno ya lo sabía de antemano.

Aguardo unos minutos y vuelvo a asombrarme aún más: Pércibal Manglano, el concejal del PP que está obsesionado con Rita Maestre, estaba justificando la dimisión de Soria, pero eso no me sorprende, eso es lógico, precisamente estaba ahí para defender al Partido Popular, y esto es, digamos que normal. Lo que nos resulta curioso es la deriva del debate. El presentador, Carlos Cuesta, para quitarle protagonismo a la sinvergozonería del ex ministro Soria, nos enseñaba un tuit de Pablo Iglesias donde hacía mención al grupo rapero Los chicos del maiz. Entresacaron unas frases de una canción donde el grupo de rap defendía a Alfon o criticaba el machismo de Bertín Osborne: acto seguido los tertulianos se lanzaban a la yugular de Pablo Iglesias; inconcebible, Iglesias defiende la violencia: ¿Han apaleado a alguien y no nos hemos enterado? Pregunto. Uno por más que busca violencia en España, violencia política se entiende, tan solo ve algunos hechos aislados con una relevancia nula. Como aquel sopapo que un menor le soltó a Rajoy en la última campaña electoral. Aquello fue dantesco; decretado el nivel de alerta terrorista cuatro, y al Presidente de España un crío le tira las gafas al suelo de un cate. Bueno, en Público también se hacen eco de que un grupo de neonazis están sembrando el terror en la Complutense. Total que, el debate continúa, y lo que pudo empezar siendo una crítica al mentiroso de Soria acaba siendo una diatriba contra el "violento" Pablo Iglesias.

Sin saber como aparece en pantalla nuestro amigo Amando de Miguel dando la puntilla: "Los de Podemos son Nazis". Y como no, algún iluminado saca a la palestra a Goebbels recordándonos los cuatro tópicos sobre el régimen nazi y mezclando las churras con las merinas. Según Amando de Miguel, Podemos seguirá recogiendo votos y al final..., el final no lo dijo explicitamente, pero sí implicitamente: todos sabemos lo que hizo Hitler cuando controló todos los resortes del Estado.

Y aquí tenemos a Iglesias convertido en Hitler, y a Errejon en Goebbels, y yo a punto de afiliarme a las SS (Las Schutzstaffel). Hay señor, señor... Qué cosas tiene la vida. ¡Que la Iglesia Española se haya gastado unas sumas importantísimas en financiar toda esta puñetera basura es digno de estudio!

Me tengo que levantar apresuradamente del sofá en busca de un anti-ácido, no sé si las empanadillas están empezando a hacer su efecto negativo o es que las majaderías de los tertulianos me provocan reacciones adversas.

2 comentarios:

  1. No tiene —para mi gusto— ningún desperdicio tu artículo. Lleva todos los avíos que tiene que llevar un buen puchero.
    Unas pizcas de anticlericalismo; una cucharadita de antifascismo; unas gotitas de ateísmo; unas rodajas de antipapanatismo, todo ello sobre un lecho de hierbas a la fina ironía.
    No sé por dónde meterle la cuchara. Es que me gusta todo, desde el caldo a las tajadas.

    Más bien me quedaría prendado con algo que me ha parecido detectar entre líneas:
    O sea, que a ti también te gustan las empanadillas de Móstoles (?)
    ¡¡Ay, pillín, pillín, que te he cazado con las manos en la masa!!

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  2. Je, Je..., las empanadillas no eran de Móstoles, eran del Mercadona de mi barrio. Uno sabe cocinarlas en plan casero, pero chacho, nos hemos acomodado tanto que preferimos esta comida prefabricada, que además sabe toda igual. Aunque pensándolo bien; Las empanadillas que vende el Mercadona las pueden fabricar en Móstoles...

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