sábado, 7 de mayo de 2016

Las redes sociales se canchondean de Eduardo Inda


Después del último escándalo protagonizado por el creador del periodismo "pantuflo", don Eduardo Inda. Las redes sociales se mofan del antiguo periodista de El Mundo. El burdo montaje que promovió en su web desinformativa, y que acusaba a Pablo Iglesias de recibir un sustancioso pago de Venezuela, a través de un paraíso fiscal, ha dejado con el culo al aire a don Pantuflo, perdón don Eduardo Inda.


El Gobierno de Venezuela ha demostrado que Inda miente, y el banco por el que, según Inda, Iglesias había recibido el dinero venezolano, ha anunciado medidas legales contra el director y señor de Okdiario. Pablo Iglesias también dejará en manos de las justicia las mentiras de Eduardo Inda, o de los falsos papeles acusatorios.

2 comentarios:

  1. Este gachó es odiador profesional y por odiador se hace odioso verdaderamente.
    Tiene un odio enfermizo a Pablo Iglesias y a todo lo que le rodea de cerca o de lejos, y luego pasa lo que pasa.
    ¿Por qué odia?
    No lo sé muy bien pero ando tras la pista. Parece ser que odia al mundo y a todo lo que se mueve porque no se le acaban de curar las boceras crónicas que tiene el pobre menda. ¡Y claro!, por culpa de las boceras se ha convertido en el voceras del periodismo tertuliero.

    El odio a Pablo Iglesias no es tanto por sus boceras de tío voceras, sino porque además es envidioso; envidioso hasta el punto de padecer de tiña. Es la envidia que se le despertó ante el tertuliano de La Sexta TV (Pablo Iglesias) cuando descubrió que era cines de veces más culto, inteligente, moderado, respetuoso, educado e interlocutor que él.
    No tengo ninguna compasión por Inda pero me daría pena que su monomaníaco odio a Pablo Iglesias se convirtiera en una locura sin cura y tuviera que ponerse en manos de un cura para que le sacara los demonios del cuerpo.

    Yo —lo confieso— estoy empezando a odiar a todos esos empresarios televisivos que le tienen asignado un contrato de trabajo a tiempo total por tiempo indefinido e infinito y se lo disputan ferozmente entre ellos que no le dejan tiempo libre ni pa mear.

    De verdad, de verdad, ¿es tan imprerscindible en todas las tertulias ese peroodiador profesional?

    ¡¡¡Ay, qué risa, tiá Felixa!!!

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